13 de noviembre de 2012

Programa 111 - Buddy Guy


1.Hound Dog
2.Skipinn’ 

Hay que ser todo un campeón para llevar una camisa de faralaes decorada con lunares y evitar la tentación de tocar los Gipsy Kings. Y Buddy no sólo lleva a veces esa camisa, la guitarra de sus últimos años ya ha tomado esa decoración como marca de la casa. Pero Buddy no puede tocar otra cosa, quizá incluso por responsabilidad histórica. Estamos ante el que es, tras la muerte de J. L . Hooker, el rey indiscutible del sonido Chicago. Ahí es nada. Inspirador para todos los que continúan el Blues en los terrenos del Rock, su sonido bllusero ha coqueteado sin problemas con el Boogie y el rock, siendo por ello inspiración musical para tipos como Rolling o Hendrix. Y eso a pesar de tener un sonido que, quitando unos años y por cuestiones de explorar otros caminos, siempre se ha definido por una pureza bestial. Sus punteos son cortos y precisos, quizá no tan de hielo como los de Albert Collins, pero propios de un genio de la guitarra. 

3.You were wrong
4.My time after a while
5.Buddy’s Boogie.     

Ahora vamos con la presentación formal, con la voz chispeante del hombre de los datos. Atentos porque es una biografía que resume muchos de los aspectos de la propia evolución del Blues. Nace en el campo, se muda a Chicago y se hace eléctrico… hablar de Buddy es hablar de la vida del Blues.

George "Buddy" Guy (30 de julio de 1936) es un guitarrista y cantante de blues estadounidense Lettsworth, Lousiana. Es conocido por ser un innovador de la guitarra, dentro del Blues de Chicago y es una de las mayores influencias para muchos guitarristas, como Jimi Hendrix, Eric Clapton y Stevie Ray Vaughan, por nombrar a algunos. Ganó cinco veces un Premio Grammy, lo cual, esta vez, sí es importante –aunque los grammy son mierda- porque supuso el relanzamiento de su carrera.


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El primer instrumento de este hombre; se trata de un didley bow. Eso que es un palo con un par de cuerdas de guitarra y una botella de refresco. Por cierto, se lo fabricó el bueno de Guy con sus manitas de niño.  La experiencia de escuchar a Lightin' Slim desvaneció su idea de convertirse en jugador de béisbol para pasar a querer ser un bluesman. Posteriormente evolucionó hacia una guitarra acústica de la marca Harmony, la cual vale ahora una pastaca pues se ha convertido en un objeto de coleccionista que, Buddy, ha tenido a bien donar al Salón de la Fama del R&R para ser expuesta como algo míticoooo.

Los comienzos y su primer contrato. Buddy venía aporreando cuerdas desde comienzos de los ’50, especialmente con las bandas de los bares de Baton Rouge, la ciudad de Lousiana a la vera del Missisipi en la que Buddy aprendió a ser un hombre. Sus primeros conciertos fueron con una banda llamada Big Poppa, con John Tilley y posteriormente con la banda del armonicista Raful Neal. Pero… recordemos el viejo drama que se venía dando desde los años ’30. Los negros del económicamente deprimido Sur se mudaban hacia el industrial Chicago. Hacía frío, pero había pelas. Y claro, como era un ambiente insdustrial allí los emigrantes del Delta que llevaban su Blues lo electrificaron. Así nació el Blues de Chicago, y atraído por todo ello Buddy se marchó al frío un 25 de septiembre de 1957. No podía saber de aquellas que acabaría siendo su Rey.

Recién llegado Buddy comenzó a meterse en la escena del Blues. Dominaban Muddy, Howlin' Wolf y compañía. Era como el verano del amor en california pero en versión Blues. Cada noche, en cada garito, al menos dos tipos que serían leyendas al poco. Al principio no encontraba trabajo y lo pasó realmente mal. Y en esas que va a un concierto en el que están ¡¡¡Magic Sam!!! Y ¡¡¡Otish rush!!! Ahí es nada… Y esa noche… pasó algo: Tanto Otish como Magic estaban en una discográfica joven pero prometedora. Fundada en el ’56 Cobra Records estaba produciendo a una nueva generación de bluesman más vacilones, con un sonido más fresco y rebelde que se alejaba de la ortodoxia de la armonía y la muy contenida guitarra eléctrica de los que llegaron justo un poco antes a Chicago. Otish era su primera estrella, y después se arriesgaron con Magic Sam. Esa noche en aquel garito justo estas dos estrellas se quedaron impresionadas al escuchar a Buddy, de tal que le consiguieron  un contrato en su sello. Al poco tiempo Cobra cerró, pero la huella de producir un Blues que evolucionaba hacia un sonido más urbano y más rock aún perdura.
Willie Dixon, Muddy y Buddy
Tras el cierre en el ’59 de Cobra, Buddy volvió a garitos y garitos. Otra vez sin sello; el sueño le duró poco y curiosamente, no firmó como propio ni colaboración ningún disco. Vamos, que el contrato sí, pero materializarse no se materializó. Al menos fue un paso. Sin embargó comenzó a trabajar como músico de sesión para la Chess, con lo que aparece en los créditos de grabaciones de gente como Koko Taylor –buena no, lo siguiente, que música…- El lobo aullante, Muddy Waters (lo acompaña en su famoso Folk Singer), Sonny Boy, Little Walter… Intentan producirlo en modalidad de singles a él solo; lo quieren meter en el Soul, en el R&B, en baladas de Jazz… pero no, ese no es el estilo de Guy. Él estaba destinado a innovar y romper moldes. Precisamente por eso a Leonard Chess, el presidente de la discográfica, nunca le entusiasmó Buddy. Seguramente se estaría luego años arrepintiendo de no haber dado carta blanca de creatividad a Buddy para que explorara todo su potencial; aunque al menos fuera por tema comercial…
Buddy y Junior
Total, Buddy en la Chess… se estanca hasta que en el ‘65 conoce a un tipo que va a ser esencial en su carrera, y con el que va a grabar uno de los grandes discos de Blues de los ’60 –en nuestra modesta opinión, y al que no, lo rajamos-. Junior Wells, uno de los bluesman más representativos de la escena Chicago que pilla a Buddy por banda para tocar guitarra y ¡cantar! en el Hood man Blues del ’65, con la compañía Delmark. Un discazo de Blues eléctrico con el sabor de las mejores esencias grabado en un “directo de estudio” que le da una autenticidad y un sonido que ya quisiera Steve Albini para él. El disco se grabó en tan sólo unas horas a lo largo de dos días. Friendly Chap es el sobrenombre con el que Buddy aparece en el álbum (tenía todavía contrato con Chess), pero el sonido de su guitarra pronto llamó tanto la atención que su nombre salió a primera línea a raíz de esta grabación. De tal que en 1967 se sucede otro disco, Southside Blues Jam. El sonido de Buddy llamó la atención tanto para bien como para mal. Bien es cierto que la chavalada del Rock y del Blues más novedoso y urbano lo estaban idolatrando por ese sonido metálico, fuerte y algo más rockero y por sus actuaciones en directo, llegando a tocar con los dientes. Buddy tenía la valentía de evolucionar; de tal que los talibanes de turno comenzaban a echárselo encima. 

6.Snact it Back and Hold it
7.Messing’ with the kid.
8.Ten Years Ago            
9.First time I meet the Blues

Buddy tiene la increíble capacidad de ir de un espectro a otro. Puede tocar con el silencio más silencioso que jamás hayas oido ¡y también puede tocar de la forma más ruidosa que jamás hayas oido!. Yo acostumbro tocar fuerte, la mayoría de las veces, pero los tonos de Buddy son sencillamente increíbles... ¡el puede ponerle tanta emoción usando tan poco volumen!      Stevie Ray Vaugham.

Por fin en 1967 Chess le saca un disco...cuando ya había conseguido éxito con Junior Wells claro...que listos.  Menos mal que dejó la Chess… Por cierto, esa cita que ponemos se la dedicamos a Leonard: hijo, tanto ojo para otras cosas y con este… con este no acertaste para nada. Lo pusiste a parir y luego se convirtió en una estrella… El éxito estaba claro: 4 son los discos que graba en el 1968 con Vanguard (parece ser que tenía muchas ganas de grabar), uno de ellos A man and the blues, considerada su obra maestra.

10.A man and the blues
11.Stone crazy

Lo bueno de Buddy, y por lo que siempre ha sido muy criticado, es su evolución musical, que por otra parte es la propia historia del Blues. Como buen música, ha pasado por muchos palos, y ha pasado por mucha mierda…

Finales de los ’60. El sonido fuerte, aunque lleno de punteos suaves y sumamente afilados, gana adeptos con el revival del Blues. Buddy por fin comienza a ser un referente. En esta época aun están Muddy y Cia para dar rienda suelta a las pasiones de los puristas, por lo que Buddy, justo de una generación más tarde se sitúa como el puente hacia el Rock junto a tipos como Albert King o Freddie King.
Pero en los 70 tanto la fama del blues como de Guy y Wells cayó en picado (fueron épocas de un cierto desierto creativo y de publicaciones, no sacando desde el ’72 ningún disco de estreno hasta el ’79). En los 80 los tíos...con un par... decidieron abrir un par de locales para poder tocar. Se llamaron el Checker-board Lounge y el Legends, en Chicago claro. Y… como si de una perversa predestinación fuera presa… a tiempo que el Blues eléctrico entraba en decadencia Buddy pasaba a grabar bastantes menos discos cada año, hasta el punto de que los ’70 y ’80 

12.Directo con Miles y Bruce
13.Five Log Years
En los ’90 vuelve Buddy Guy a la primera línea con algunos éxitos que lo alzan a la primera línea del blues con nominaciones constantes a los Grammy en categoría de mejor álbum de Blues Contemporáneo. Todo esto gracias a Stevie Ray Vaughan, que hizo que lo ficharan para su compañía, Silverstone Records. Con ella sacó en el 91 Damn Right, I've got the Blues. En este disco aparecen junto a él Jeff Beck, Mark Knopfler y Eric Clapton, casi nada. El problema es que los siguientes discos pasaron a ser muy comerciales, perdiendo prestigio y a multitud de fans del auténtico bluesman que había desaparecido.

14.Champagne &Referee
15.Forty Days and Forty nights
Después de la época comercial en que era difícil ver sus raíces vino el productor Dennis Herring  y le hizo sacar Sweet Tea en el 2001 y Blues Singer en el 2003. Y aquí amigos el gran Buddy Guy volvió...

16.Done got old

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