2. – Stormy Monday. 7:24.
Ante todo… tres son los tres grandes reyes del Blues. De BB. Sólo se puede decir que es el Rey de Reyes, lo máximo. De Freddy que semejante ritmo es una fuerza de la naturaleza. De Albert… ouhhh, de Albert sólo se puede decir que es puro blues eléctrico, el guardián de las esencias que de vez en cuando tiende la mano a lo nuevo y te planta una innovación para el género.
Su sonido es delicado, pero al tiempo de una potencia sin igual. Quizá eso le valió para ser llamado “la excavadora de terciopelo”. (1.90 y 118 kilos). Cada punteo es más afilado que el anterior, pero al tiempo hay un regusto metálico, seco y muy potente. Hay una contundencia que no regaña con tocar cada nota en casa momento, sabiendo sobretodo que en la música tan importante es manejar los sonidos como el silencio. De una influencia bestial, con muchos clásicos del género a sus espaldas y su autoría, ha sido una piedra básica para esa chavalada hippiola de los ’60 y ’70… vamos, lo de siempre.
Nacido como Albert Nelson –ese nombre no vende la verdad- el 25 de abril de 1923 en una humilde familia de Indianola, Mississippi, en una plantación de algodón donde trabajó sus primeros años, sí, auténtico. Por cierto, cerca de donde nació B.B.King. Una de sus más tempranas influencias musicales fue su propio padre, Will Nelson que no el bueno de Willie Nelson, que tocaba la guitarra con asiduidad. Además pudo escuchar a Howlin’ Wolf, que estaba de paso por la zona. Tuvo 12 hermanos, algunos de los cuales integraban un coro de góspel del cual también formó parte. Años más tarde, King llegaría hasta Indiana cantando con el cuarteto de góspel Harmony Kings.
